Te amo con todo mi cerebro

¡Buenas tardes!

¿Cuánto enamorado en la sala? Todos hemos experimentado las sensaciones de la famosa “etapa rosa”, en la que parecemos winnies de poh con sus tarros de miel, ¿o no?. ¡Tomémoslo con humor! Parecíamos osos amorosos surcando arcoiris en unicornios de colores pero… ¡FELICES!

¿A qué se debe esto? ¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos? ¿Química? ¿Física?

¡BIENVENIDOS A CEREBRO Y ENAMORAMIENTO!

¿Sabéis que  tan solo tardamos medio segundo en enamorarnos? Es el tiempo que necesita nuestro director de orquesta para ponerse manos a la obra y liberar los neurotransmisores que generan las distintas respuestas emocionales.   El sentimiento amoroso provoca alteraciones neuronales en áreas del cerebro relacionadas con la percepción, lo que puede explicar el hecho de que las personas enamoradas encuentren a su pareja mucho más especial que el resto.

Investigadores han realizado estudios de neuroimagen mediante escaner y han podido observar que la expresión “el amor es ciego” es cierta.  Mientras que las áreas de recompensa de dopamina están entusiasmadas en el amor, las regiones relacionadas con las emociones negativas y juicio crítico están completamente apagadas.

¡Bienvenida Etapa Rosa!

“Mientras que los hombres, cuando se enamoran, parecen tener una mayor actividad en la región cerebral asociada a los estímulos visuales, en las mujeres se activan más las áreas asociadas a la memoria”, señala el Dr. Porta-Etessam.

El Dr. Semir Zeki  muestra que tanto el amor como el odio estimulan algunas de las mismas regiones cerebrales. Pero mientras el amor parece inhibir parte de las zonas donde se procesan las ideas racionales, el odio las hiperactiva. La emociones dolorosas se desarrollan cuando los centros de recompensa del cerebro, acostumbrados a un nivel de dopamina alto, no encuentran el “subidón” necesario. Paradójicamente cuando llegue un “nuevo objeto de deseo” tenderemos a amar de nuevo con más fuerza.

“La gente dice que el amor es ciego, y en nuestro estudio nosotros mostramos que algunas áreas cognitivas se desactivan en las personas que están enamoradas”. (Semir Zeki)

Aunque siguen investigando en estos lares, hemos aprendido algo: Se quiere con el cerebro. Así que ya sabéis, se acabó el “te quiero con todo mi corazón” para dar paso a:

¡Te amo con todo mi cerebro!

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